Getting Things Done -GTD- 10: sólo queda HACER

Esta es la última entrada (de momento) de la serie GTD [pido disculpas a los que no les interesaba el tema y se han aburrido]
 

Tras recopilar, procesar, ubicar en listas, desarrollar perspectiva (marcarnos metas, lo de las diferentes alturas)… ponemos los pies en la tierra porque toca… HACER.

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Al fin y al cabo, y lo hemos dicho muchas veces, lo importante de todo esto es llevar a cabo las tareas. De la mejor, más fácil, rápida y efectiva manera posible.

Así que, lo que queda ahora es saber cómo elegir qué hacer en cada momento. En última instancia es una decisión personal, cada uno sabe sus responsabilidades dentro del trabajo (o debería saberlas), de su familia, con su entorno… y no es posible decir a cada persona qué tiene que hacer en cada momento.

Lo que sí se puede es dar alguna pauta para ayudar a decidirlo. Ahí van las mías:

1. Elige dos o tres tareas clave cada día

Serán aquellas que te hagan avanzar y que no debería pasar la jornada sin que las hubieras completado. Yo las anoto en la agenda, pero puedes sacar una lista aparte o como mejor te “apañes”.

2. Ubícate en el contexto

Al margen de las tareas ineludibles de arriba tienes otras que puedes ir “sacando” también al lo largo del día. Las elegirás por dónde estés. es decir, consultarás la lista del contexto donde te encuentres.

3. Ten en cuenta tu energía

De esas actividades que podrías hacer por contexto, fíjate en cómo te encuentras de energía. Será fundamental para enfrentarte a unas o a otras tareas.

En realidad esto lo harás de manera casi natural; si estás muy cansado no te va a apetecer hacer algo que requiera mucho esfuerzo.

4. No elijas siempre lo más atractivo

Es una gran tentación. Tienes la lista delante de tí y debes elegir algo que hacer dentro del contexto en el que te encuentras. Lo más seductor te saltará a la vista; y, de esta forma, habrá tareas que queden siempre relegadas.

Sé bueno contigo mismo y no hagas siempre eso. A la larga estarás dejando de hacer cosas que “deberías” llevar a cabo y eso te creará ansiedad.

5. Inspírate con las revisiones

Tanto la revisión semanal como la general son una fuente de alimentación energética importante. Son momentos en los que ves el paisaje, respiras hondo, y fluyen ideas. Aprovecha esos momentos para redireccionar, refrescar pensamientos y cargar las pilas.

Y unos últimos consejillos…

Mantén el sistema. Si se te va de las manos, reubícate.

Haz las revisiones.

Disfruta de la organización que tienes. Utilízala en tu beneficio. Aprovéchate de todo lo que “recuerdas” (tienes anotado).

 

About Irene

Periodista. He vivido ya en Inglaterra y ahora estoy en Dinamarca, siempre buscando mejorar, aprender, y ser feliz (y no necesariamente en ese orden). Creo que lo más sencillo es siempre lo más efectivo. Aquí te cuento cómo mejorar tú también, ser más ordenado, cómo inspirarte para hacer cosas y alguna que otra chorrada :)
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