¿Estás bloqueado? ¡Cambia de actividad!

Escenario 1: estás en tu oficina, sentado delante de tu ordenador, con una tarea concreta que hacer. Pero no la haces. Abres Facebook. Después el correo. Le preguntas a tu compañero que pasa que qué tal. Pero sabes que tienes que hacer esa tarea, que está esperándote; no sabes por qué, pero te resulta imposible ponerte a ello.

2012-10-24 12.02.24

Escenario 2: estás en casa, delante de la pila de apuntes que entran en el examen de mañana. Llevas varias horas estudiando de maravilla, pero no puedes más. Sigues ahí sentado, juegas con los bolis, miras al techo, piensas en el fin de semana; pero no haces nada productivo.

 

¿Te suena alguno de estos dos escenarios? Son dos ejemplos de situaciones en las que estás bloqueado. Bien por que no eres capaz de comenzar a hacer algo o bien porque ya no puedes seguir haciéndolo.

Hay muchos más escenarios similiares. Son casos de rechazo a hacer algo; puede deberse a muchas razones (cansancio, estrés, aburrimiento, miedo…); pero el resultado es el mismo.

¿Qué hacer en estos casos?

Para superar esta situación de bloqueo, lo mejor es pasar a otra cosa. “Cambiar de tercio”, utilizando el vocabulario taurino.

La idea es dejar la actividad en cuestión a un lado y ponerse a hacer otra.

¿Cómo voy a hacer eso si es completamente imprencindible que haga esa actividad?

Ya, pero no la estás haciendo.

No se trata de abandonar la actividad central para siempre; simplemente es dejar descansar a la mente para que vuelva fresca y con ganas de hacerlo.

Entonces, ¿cómo hago eso de cambiar de actividad?

Tienes, al menos, dos opciones:

1. Si tu agenda te lo permite, o tu jefe, o tus fechas límite… cambiar completamente de actividad y programar otro momento para la que estamos dejando de hacer.

Es decir, si tengo que escribir un informe para dentro de una semana y hoy me siento incapaz de hacerlo, buscar en la agenda otro momento donde crea que voy a estar más despejado o con más ganas para hacerlo.

2. Si es 100% imprescindible hacer en este momento esa tarea… simplmente, haz una pausa.

Por ejemplo, levantarse de la mesa y dar un pequeño paseo (si se puede); o ir a por una botella de agua y detenerme 5 minutos alrededor de la máquina pensando en otra cosa; o mirar por la ventana un par de minutos dejando volar la imaginación hacia donde sea…

¡Importante! para que estas pausas sean efectivas…

– Tienen que consistir en hacer algo diferente a lo que estoy tratando de hacer. Es decir, si la tarea que me está bloqueando es frente al ordenador, no sirve hacer una pausa consultado Twitter.

– Han de ser cronometradas. Calcular el tiempo que puedo permitirme hacer la pausa y poner un cronómetro o fijar una hora límite. Si no, corremos el riesgo de no volver nunca a la actividad y no habrá servido de nada.

Debo dejar de pensar en la actividad que estoy dejando de hacer. No seguir dándole vueltas.

Truco para sencillistas: lo más efectivo es el ejercicio físico ligero al aire libre para estas pausas. Sirve para desconectar, liberar tensiones, respirar aire fresco (y oxigenar así el cerebro), ponerse en forma… ¡todo son ventajas!

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¿¿Te animas a probar aunque sea una vez??

About Irene

Periodista. He vivido ya en Inglaterra y ahora estoy en Dinamarca, siempre buscando mejorar, aprender, y ser feliz (y no necesariamente en ese orden). Creo que lo más sencillo es siempre lo más efectivo. Aquí te cuento cómo mejorar tú también, ser más ordenado, cómo inspirarte para hacer cosas y alguna que otra chorrada :)
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